martes, 29 de diciembre de 2015

Una boda en navidad.

Hace aproximadamente algo más de un mes me llamó un amigo para preguntarme si teníamos libre el 26 de diciembre, es cierto que este año han sido muchas las bodas que hemos tenido en los últimos meses del año en Maestras de Ceremonias, pero por la fecha en concreto no teníamos ninguna, así que nos lanzamos a una ceremonia navideña 100%.

Madrid estaba precioso, bueno eso ya lo sabéis todos los que estáis disfrutando de estos días en la capital, y lleno a rebosar.


Esta es la vista desde la terraza y la mesa que el hotel había preparado.



Estas otras fotos las he puesto para que veáis como es la terraza del hotel con algo de luz, en verano se puede disfrutar de esta terracita para tomar una copa. Y la otra imagen es por si todavía hay alguien que no sepa de qué hotel estoy hablando, sí es el emblemático edificio más conocido como el "edificio de Shweppes", uno de estos carteles que nos llevan acompañando toda la vida.




La boda en principio se iba a celebrar en una finca en El Pardo, pero finalmente cambiaron de sitio y se decidieron por el Hotel Vincci Capitol, en Madrid. Tengo que decir que ha sido uno de los mejores sitios en los que hemos trabajado, todo el personal se volcó en ayudarnos en todo lo que necesitáramos casi sin pedirlo, la música en esta ocasión la tenía que poner yo con un portátil (por eso tengo tan pocas fotos hoy) y nos lo hicieron todo facilísimo para saliera perfecto, muchas gracias a personal del hotel, un 10 sin lugar a dudas.


Yo estaba encantadísima porque me he vuelto una gran fan de las bodas urbanas, pero sí es cierto que para este tipo de bodas en pleno centro de Madrid, y más en estas fechas, hay que ser súper previsor, y como no, al final hubo un retraso de media hora, ¡invitados, estas cositas hay que preverlas siempre!.

La gran sorpresa fue que la ceremonia la celebramos en la terraza exterior. Estaba preciosa, con sus taburetes de terciopelo rojo, y unas estufas para que la gente estuviera calentita.


Los pétalos rojos a juego con los taburetes.



Las invitadas iban de lo más preparado con sus abrigos de pieles para poder disfrutar de la noche.


 La novia llevaba un precioso abrigo, así que iba también la mar de calentita, en esta ocasión era el novio el que pasó un poco de frío, ya que tuvo que estar esperando hasta que llegó el testigo que faltaba para poder empezar.


No faltó ni un detalle, el pequeño Xavi, que estaba muy entregado a su labor, llevó las alianzas en este precioso cojín natural de margaritas verdes, se pasó todo el tiempo ensayando al ritmo de la marcha nupcial que él mismo cantaba, un amor de chiquitín.


 Y esta ha sido la última boda del año. Ya tenemos ganas de empezar con la temporada que viene, con las ganas y las ilusiones renovadas para dar lo mejor de nosotras durante todo el año.



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