jueves, 28 de abril de 2016

Petro Valverde, un gran modisto

He tenido el enorme placer de poder conocer personalmente a Petro Valverde y hacer lo que en principio iba a ser una entrevista  y que al final quedó en una agradable conversación.

Yo iba con mis preguntas muy bien estructuradas, escritas, una detrás de otra, muy bien organizaditas, pero te pones a hablar con Petro y es que es tan interesante lo que te cuenta y cómo te lo cuenta, que al final se convirtió en una charla de la cual sales conociendo a la persona que hay detrás de una imagen y de un nombre.


Pero por algún sitio tengo que empezar.

De todos es sabido como fueron sus inicios porque lo ha contado ya en numerosas entrevistas. Sus comienzos en Sevilla, después de superar la sorpresa inicial de sus padres y sobre todo superados los prejuicios que suponía el que un hombre, un chaval por aquel entonces, se quisiera dedicar a la moda sin que en esa época hubiera escuelas como hoy en día, había como mucho, como me contaba, corte y confección donde iban las chicas a aprender a coser para hacerse el ajuar, pero por supuesto ningún chico, hasta que da el salto a Madrid para comenzar a trabajar como patronista y finalmente poder montar su propio taller allá por el año 1980.

Desde entonces hasta aquí han pasado por sus manos Tessa de Baviera, Marisa de Borbón, la Casa Real Jordada, la Baronesa Güel, la Marquesa de Camporeal, la Dra. Amedo, entre otras, hasta que la Infanta Elena comienza a vestirse con sus trajes, culminando con el encargo de su traje de novia.

Numerosos son los premios también concedidos por una labor en el mundo de la moda en el que se ha visto altamente reconocido.

Pero todo esto está mil veces escrito, lo que no está escrito es lo que ves cuando hablas con él, su amor a su trabajo, el conocimiento que desprende y el cariño del que sabe lo que hace y cómo se hace porque lo ha hecho personalmente, porque ha cosido mucho, ha cortado, ha patronado, ha tenido mucha práctica, la que no tienen hoy en día los diseñadores actuales, porque eso es lo que son las nuevas generaciones, diseñadores, no modistos como prefiere Petro que se le denomine, personas muy formadas técnicamente, pero que les falta aguja y dedal, y les falta el trato con la clienta directamente como tiene él, estar horas con ellas, como me contaba que se estaba con una novia o con una madrina o una madre de novia, unas horas en las que tienes que poner tu mejor cara aunque estés cansado y te cambien de opinión veinte veces y te vuelvan loco, pero que aún así le gusta y disfruta de su trabajo y eso al final se refleja en los resultados.


Hablamos también, como no, de las novias, de las novias de hoy en día. Me contaba que son un poquito más difíciles que hace unos años, porque tienen mucha información, pero como me decía Petro; "traen mucha información mal canalizada, llegan a mí con la cabeza hecha un bombo", le preguntaba si nos dejamos aconsejar, o por el hecho de tener tanta información y a haber visto por Internet mil vestidos no nos dejamos guiar, a lo que me respondía que cuesta más, que sí, que nos dejamos aconsejar pero con más esfuerzo por su parte, las novias le llegan con una idea preconcebida de lo que quieren porque ya lo han visto en otros sitios, pero claro, en su taller no van a encontrar ese vestido que han visto en tal o cual web o tienda, sino que en su taller se va a encontrar otra cosa, van a encontrar que él va a personalizar su traje para cada una de sus clientas, porque lo que le gusta es mezclarse, implicarse con la novia, tener complicidad con ella hasta sacar lo que lleva dentro y conseguir ese traje de novia ideal.


Hablábamos también de qué es lo que se lleva ahora, y me contaba que no es tanto lo que se lleva sino con lo que él trabaja, de los tejidos que le gusta usar, tejidos nobles como el mikado, el gazar como con el que trabajaba Balenciaga, el shantung, la organza, los encajes, los bordados a mano, muchos de sus trajes están bordados totalmente a mano, un trabajo que cada vez se ve menos.




A la hora de hacer un traje de madrina, o madre de la nova, por ejemplo, tiene  en cuenta dónde es la boda, en el norte, en el sur, si es de mañana o de tarde, todas estas cosas que como clientas nos parecen una pesadilla para Petro es lo que más le gusta, implicarse, el trabajo directo con el público, que me decía que le gusta mucho, lo que me vuelve a decir mucho de él, que a una persona le guste el trabajo más difícil es fantástico, es lo que yo creo que va a hacer que al final el resultado sea espectacular.

Retomamos de nuevo a las novias, y con ellas el tema de los tejidos, las organzas o mikados para unos vestidos más estilo princesa o si son de tipo románticos el uso de tules bordados, georgetes, muselinas, pero al final a Petro lo que le condiciona a la hora de elaborar un traje de novia es la ceremonia, me contaba que no piensa igual un traje para una boda religiosa que para una boda civil, hasta aquí lo normal, pero sí me llamó la atención que me comentaba que en una boda religiosa le condiciona más si es una catedral o una iglesia, es decir dónde es la ceremonia, que la fiesta posterior, sin embargo en las bodas civiles al contrario, le condiciona más el entorno de la fiesta en sí que la ceremonia, es más, me comentaba que no es lo mismo un primer vestido de novia que un segundo, el segundo lo ve más como para una fiesta, con lo que el vestido es distinto, es decir, que hay largo proceso desde la que novia llega al taller hasta que se hace realidad y para eso tiene que haber conexión entre ellos, tienen que haber feeling, sino es muy difícil que se lleve a cabo ese trabajo.

Otra diferencia en los trajes de novia es la edad, ahora las mujeres se casan mucho mas tarde y es a algo que ha ido adecuándose con el tiempo, ya que a lo largo de su carrera ha vivido distintas épocas a las que se ha ido adaptando y con mucho con éxito, ya que ha vestido a novias de todas la edades y efectivamente no es lo mismo una chica de veinte y poquitos años a una ya pasados los treinta como nos casamos hoy en día.


Hablamos de su 40 aniversario en la moda desde que llegó a Madrid, me cuenta con mucha ilusión la exposición en la galería de arte contemporáneo David Bardía, de doce trajes que han resumido esos 40 años, un traje de la Infanta Elena, tres de la Casa Real Jordana, el primer traje que sale en prensa, de Tessa de Baviera, un traje que tenía más de 30 años y que sigue de actualidad, entre otros, me lo contaba emocionado, el ver como la clienta ha reaccionado, el publico, la prensa, ver los trajes en una galería de arte le había llenado de orgullo y no es para menos, al final son joyas, auténticas obras de arte, como este vestido de la foto inferior que está hecho completamente a mano todo el bordado, y lo que me más me ha sorprendido, apenas hay costuras, las imprescindibles, y tampoco pinzas, el propio corte es el que se adapta al cuerpo de la mujer.




También una retrospectiva de su colección privada, trajes que tienen un significado especial, que han pasado por  exposiciones en el Reina Sofía, en el museo de Carruajes de Sevilla, en el instituto Cervantes de Amman, en Jordania, trajes que van  a desfiles, trajes muy especiales de una larga trayectoria de un gran modisto,y no soy ninguna experta pero os puedo decir que cuando tocas estos trajes, sabes sin tener conocimiento de costura alguno, que tienes en las manos un trabajo excepcional de una calidad que muy pocos pueden conseguir.


Todos estos vestidos que llevan lentejuelas, o pedrería y bordados, están elaborados y bordados a mano, y lo miras con detalle y ves el corte y la costura perfectos.


Muchas gracias, muchas gracias por recibirme y compartir sus conocimientos, ha sido un enorme placer conocerle y poder ver y tocar un trabajo tan excepcional. 
























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